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El sueño de nuestro fundador aún sigue vivo

Su historia

En el mundo existen hombres que nacen para ser recordados por sus obras, por hacer las cosas bien y de manera desinteresada, por dejar huella en la gente, por cambiar vidas y por la manera significativa en que sus acciones hacen de este un mundo diferente. Así describimos al hombre que soñó y arriesgó todo por los que no tienen nada, quien nos enseñó a pensar primero en el enfermo y en el que necesita atención; al cardiólogo de los niños, al voluntario, al amigo de todos, al hermano, esposo y padre, al entusiasta de la vida, al doctor Reinaldo Cabrera Polanía.

La historia comienza el 28 de diciembre de 1937 en Yaguará (Huila), tierra que lo vio nacer, y a la cual acudía cada vez que necesitaba un respiro de tranquilidad. Hijo del señor Miguel Cabrera Escobar y la señora Aura Polanía, y hermano de Ernesto, Orlando, Camilo, Milciades, Yolanda y Liliana. Estudió primaria en el Colegio Santa Ana en Yaguará y bachillerato en Filosofía y Letras en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario en Bogotá. Graduado como Médico Cirujano de la Universidad Nacional en el año 63, cursó un Fellow en Cardiología en Texas Heart Institute of Cardiology (Baylor University), de 1968 a 1971. Posteriormente realizó estudios en Research Fellow, Corazón Artificial, en la Escuela de Enfermedades del Tórax en Madrid, España en 1970. Durante un año se incorporó como Captain U.S. Army Medical Corp, Servicio Militar Obligatorio – Zona del Canal, residente permanente en E.U. entre 1965 y 1966. Fue residente en medicina interna en Kansas University, E.U. 1967 – 1968, y realizó un Internado Rotatorio en la Escuela de Medicina John Hopkins, Baltimore, Universidad de Maryland – Church Home and Hospital US.

Durante este extenso período de formación, el doctor Cabrera siempre tuvo en mente llevar a cabo una obra social, aguardando el momento y la oportunidad perfectos para aplicar su profesión y experiencia.

El sueño

En el año de 1973 un niño llamado Carlos fue el precedente para hacer realidad ese sueño. El pequeño fue diagnosticado por el doctor Cabrera con una enfermedad cardiovascular quien sugirió que fuera operado en Estados Unidos, solución que, infortunadamente, no favorecería a las personas sin recursos económicos, cuyos hijos tuvieran la misma problemática. Una vez recuperado el menor, el doctor Cabrera evidenció el obstáculo económico que tendrían las familias de los niños sin recursos enfermos del corazón, en Colombia.

Por esta razón se elaboraron los estatutos de lo que sería uno de los centros más importantes para el tratamiento de enfermedades cardiovasculares en la población pediátrica del país. Las instalaciones del Hospital de la Misericordia sirvieron como sede temporal de la naciente Fundación Cardioinfantil, en donde se constituyó la primera Unidad de Cuidado Intensivo Pediátrica del país.

La Fundación Santa Fe, funcionó como segunda sede, en donde el Programa de cirugía cardiovascular gratuita empezó a ser, cada vez, más reconocido, y lo que se conoce hoy, después de casi cuarenta años, como Programa “Regale una vida”.

Su agudeza mental y serenidad lo ayudaron a tomar decisiones determinantes para lo que sería el futuro de la clínica. Factores como la adquisición de tecnología o ayuda económica, para ampliar el cubrimiento social y el pago de la pequeña nómina, eran su preocupación diaria, pero nunca dejó decaer su sueño. Tanto así, que en ocasiones pagaba a los médicos y al personal con su sueldo, adquirido en otro trabajo, mientras alternaba la medicina con la planeación y dirección de la Cardio.

Los edificios se fueron materializando frente a sus ojos con el pasar de los años, gracias a las donaciones conseguidas por sus compañeros de misión entre quienes se destacan los doctores Carlos LLeras Restrepo y Guillermo Ponce de León, el Consejo Directivo, guía de sus decisiones ejecutorias y su hermano y compañero de travesía y cofundador el doctor Camilo Cabrera. Gente que veía con buenos ojos la obra y la transparencia del manejo a la hora de ayudar a quienes lo necesitaran. Su familia fue el mayor apoyo para sacar adelante aquello, que no se visualizaba ya como un proyecto, sino como una realidad.

Su legado

Su legado lo componen todos, todos los que lo educaron como médico, los que lo entrenaron como cardiólogo, su familia y las familias amigas de la Cardio, quienes compartieron su sueño la Junta Directiva, Americanfrieds, quienes han trabajado junto a él, Directivos, personal asistencial, administrativo, voluntariado, contratistas, y todas aquellas personas e instituciones tanto públicas como privadas, nacionales e internacionales, que siempre tienen en su corazón a la Fundación Cardioinfantil - Instituto de Cardiología.

Trabajar en función del prójimo, de aquellas personas que desean recuperar su salud al ingresar a la Institución y hacer posible que la bondad del ser humano se multiplique en las generaciones futuras.

Los niños de Colombia y sus familias agradecen al doctor Reinaldo Cabrera todo lo que ha hecho por ellos, por su trabajo consagrado como médico cardiólogo, por su generosidad, por su calidez humana, todo lo cual ha significado la felicidad de muchas familias y por la solidez de la Fundación que siempre ha ofrecido una opción de vida para quienes lo necesitan.